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Cuando el sueño se hizo vino...

Soy Victor Algora, fundador de Bodegas Licinia.


Mi pueblo es Morata de Tajuña.


Me aficioné tanto al mundo del vino que a finales de los años 90 tomé la decisión de crear mi propia bodega y hacer mis propios vinos.


Gracias a mi tío, Paco Martínez, ingeniero agrónomo y gran experto en la vid, que me introdujo en este mundillo y por consejo de él, me hizo prepararme e hice un Máster de un año en Viticultura y Enología en The International Social Science Council.


En el año 2004, al acabar el Máster, empecé a buscar terrenos en Morata de Tajuña, porque mi ilusión era hacer la bodega en mi pueblo, del que fui alcalde en mi juventud.


Después de mucha búsqueda y analizar tierras, compré un terreno y alquilé otros y empecé a plantar, en el año 2005 y 2006.


En el 2007 hicimos una pequeña bodega donde empezamos a elaborar los primeros vinos de Licinia, que es el precioso y antiguo nombre romano de Morata.


Después de catar muchos vinos y variedades, tuve claro que debía de hacer un coupage de cuatro variedades, Tempranillo como uva principal y para mejorar el producto, Cabernet Sauvignon, Shiraz y Merlot.


En la proporción en que a mí me gustaba el vino con estas variedades diseñé las plantaciones.


También tenía muy claro que la uva que se produjese tenía que ser ecológica.

Los vinos siempre vienen marcados por la climatología y el terreno, buscamos hacer la máxima calidad posible para nuestros vinos.


Los principios fueron muy difíciles, tanto en el diseño de la bodega como en el vino que queríamos producir, pero la ilusión de la gente que me rodeaba hicieron posible la aventura más grande, hacer el primer vino.


El primer Licinia se elaboró en el año 2006, vendiéndose así en el 2009. Empezamos a tener magníficas críticas y cosechamos premios muy prestigiosos. Estábamos entusiasmados con el producto que habíamos hecho.


Esto me díó la razón frente a amigos y expertos en el mundo del vino que me dijeron que estaba loco, por qué no montar la bodega en zonas conocidas como Rioja o Ribera, y además sumándose el inicio de la crisis en España, pero yo tenía el convencimientos de hacerlo en la Denominación de Origen de Vinos de Madrid y por supuesto, en mi pueblo.

Después de tanto trabajo podemos decir que nos sentimos recompensados por cómo nos valora el mercado, ha sido y es un viaje maravilloso.



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